Cuando hablamos de los conceptos a tener en cuenta en la modificación de conducta es necesario trabajar la alimentación que suele pasar desapercibida y no se le da la importancia que realmente tiene. Otros aspectos como: la modificación ambiental, la supresión del estimulo y el contra condicionamiento suelen ser claros.

Comida húmeda, pienso o alimentación cruda

Es habitual encontrarnos con casos en los que nuestras mascotas no solo no están ingiriendo la cantidad adecuada de alimento sino que es el alimento equivocado. Es necesario pensar en nuestro perro , en su equilibrada alimentación y dejar de lado en muchas ocasiones nuestras manías, ideologías o creencias, si estas dañan a nuestro animal, su desarrollo físico y psicológico. Siempre que el animal lo admita y aporte los nutrientes adecuados, cada propietario ha de utilizar lo que mejor le parezca o le convenzca bien sea húmedo, piensos, alimentación cruda, o dietas vegetarianas.

¿Qué es un buen pienso?

El «buen pienso» para nuestro perro es el que le da exactamente lo justo y necesario para pasar un día bien alimentado. En ocasiones estos piensos no cumplen con la demanda, o se pasan sobrealimentando al perro con un aporte que no necesita. Todos sabemos que una buena nutrición facilita que los perros tengan un mejor desarrollo físico a lo largo de sus vidas, pero pocas veces reflexionamos acerca de cómo ese mismo alimento también afecta a sus cerebros. De hecho, el comportamiento es regulado por determinados neurotransmisores y procesos hormonales, cuyos precursores pueden variar en función de la dieta, afectando así al funcionamiento del cerebro. Un aporte pobre en la alimentación, o por el contrario una alimentación hiper-calorífica o grasa ha demostrado en distintos animales que los cambios en estos constituyentes de los “mensajeros” del cerebro son capaces de influir en su comportamiento.

Debemos tomar las tablas informativas sobre la composición de los piensos y compuestos alimenticios, únicamente como referencia, no como un valor absoluto. Esta información nos dará una referencia para saber si lo que le damos como alimento esta a la altura de las necesidades o por el contrario no llega o se pasa de a lo ideal.

Serotonina o «Mensajero de la alegría»

Uno de los principales precursores y responsables de desencadenar problemas de comportamiento en nuestras mascotas, es el triptófano, abundante en las dietas ricas en proteínas. Decimos que es un precursor porque una vez sintetizado por el organismo se transforma en la tan conocida «serotonina» o «Mensajero de la alegría» . El aumento de la serotonina en el organismo da como resultado un individuo más relajado y puede aguantar una mayor carga de estrés antes de sobrepasar su umbral de frustración. Está encargada de regular funciones relacionadas con el sueño, el estado de ánimo, e incluso el funcionamiento vascular y la segregación de determinadas hormonas que regulan la homeostasis* (encontrar la calma y el equilibrio).

Gran parte de los trastornos del comportamiento, en nuestros perros, se deba a la falta o la álgida afluencia en el organismo de la serotonina. Es una de las principales responsables, y de alguna forma, transmisora en la influencia sobre el sueño (trastornos comunes en los perros que se reflejan en el vagabundeo nocturno y la falta de conciliación del sueño y el descanso), se relaciona también con estados de depresión, animo y control de las emociones (podemos observarlo en aquellos animales aletargados de forma constante, con falta de actividad emocional o por el contrario hiperemocional), también están asociados a ella estados de agresividad y ansiedad.

Estudios científicos

Existen varios estudios científicos que han asegurado que una dieta equilibrada en triptófano es capaz de reducir el comportamiento agresivo en diversos animales.

¿Solucionaríamos los problemas de nuestros perros con una dieta rica en proteínas?

Pues no es así.  El motivo es que el triptófano se encuentra en una desventaja de proporción respecto a otros aminoácidos que compiten por traspasar la barrera entre el plasma sanguíneo y llegar al cerebro. Por este motivo si la dieta es muy rica en proteínas el triptófano que alcance el cerebro sera menor, en relación a otros aminoácidos que suscitan el cerebro. La solución sería complementar la proteína con hidratos de carbono (arroz, pasta, patatas, pan, castañas…etc.) siendo necesaria su ingesta mínimo una hora antes de las proteínas.

Existe otro estudio que muestra que perros alimentados con dietas con un bajo nivel de proteínas disminuyeron su agresividad. Estos no fueron llevados a cabo bajo condiciones experimentales de control por lo que sus resultados deben ser tomados con más precaución si cabe.

Receta Etolcanin: trabajo y alimentación  

Etolcanin plantea programas de modificación de la conducta no únicamente basados en los aspectos más conocidos de las diferentes técnicas, sino en un trabajo paralelo y en tandem con una alimentación equilibrada.

 

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