El fin de la educación del perro se dirige a que tenga una buena integración en la sociedad y pueda convivir con el resto de perros y personas. Algo que se hace en las manadas: equilibrio, armonía y convivencia. La Educación Básica está llena de principios positivos, para el perro para nosotros y para el resto de la sociedad. Un buen programa de educación básica no es sólo enseñar al perro una serie de órdenes para que se siente o tumbe sino que va mucho más allá. Educamos a nuestro perro y nos educamos a nosotros mismos.

El perro, el propietario y el entorno

Cuando hablamos de la educación de un perro tendremos en cuenta tres factores principalmente: el perro, el propietario y el entorno o hábitat.

Es fundamental tener en cuenta que no todos los perros tienen el mismo carácter y son tan cognitivos, unos respecto a otros. Por este motivo, debemos amoldarnos al animal en cuestión para que su aprendizaje sea el más productivo y menos lesivo posible. Los animales no aprenden de las correcciones, aprenden del premio, es decir de la parte positiva del binomio Prueba-Error.

La buena educación de un perro habla muy bien del perro y de su propietario mucho más

La enseñanza de su perro ha de hacerse con una actitud serena, tranquila y firme.  El propietario debe realizar un gran esfuerzo por estar equilibrado emocionalmente porque el perro es un animal muy sensitivo. El desequilibrio o la frustración  a su alrededor provocará frustración y emocionalidad alta. Estas emociones serán un problema a la hora de que el animal fije ciertas conductas. Si no se está en buenas condiciones o si no se tiene una preparación es mejor no hacerlo o dejarlo para otro momento.

Un ambiente de trabajo apacible es fundamental. Es en este espacio donde podrá de interactuar con otros perros y personas. No debe haber presión ambiental. El perro estará más calmado y será más receptivo a lo que se le está enseñando.

¿Por qué educar a mi Perro?

Un perro trae con él una información mínima de comportamientos y conductas. En su fase inicial es fundamental lo que aprende con su madre y hermanos. Su aprendizaje se irá completando con las experiencias y vivencias que tenga en su día a día. En positivo y en negativo. Según vayan apareciendo las situaciones a las que el perro se tiene que enfrentar, las resolverá en un principio instintivamente y posteriormente a través del comportamiento aprendido.

Esto nos lleva a pensar que en ocasiones las necesidades de nuestro perro pueden chocar de lleno con nuestras expectativas o con la permisibilidad de su propietario. Si no se paran o no se reconducen los comportamientos no deseados éstos se mantendrán y se fijaran en el comportamiento del perro.

Lo que se pretende es  trabajar de manera conjunta entre el binomio dueño-perro una serie de áreas: la vinculación, la integración social, su salud psico-física y su seguridad.

Vinculación

El trabajo de educación en el que un propietario se ve inmerso al lado de su perro los une. Se crea una vinculación adecuada en el binomio fomentada en el respeto y la confianza. Se aprende a leer las señales que emite tu perro y cómo se comunica contigo, con otros perros y con el ambiente. Hay todo un diálogo que si no sabemos ver pasa desapercibido o lo mal interpretamos.

Integración Social

El perro es un animal con una etiología muy diferente a la de los hombres. La sociedad humana solicita unas pautas de comportamiento para todas aquellas mascotas que día a día interactúan con el hombre. El principal responsable del comportamiento de su perro es su dueño. Si queremos que nuestro perro pueda acceder a determinados sitios, parques o al transporte público deberá comportarse correctamente.

Salud Psico-Física del Animal

Cada día es más habitual encontrarnos en los parques o zonas de esparcimientos para animales a los propietarios realizando ejercicios de educación básica. Este tipo de actividad estrecha la relación con el animal realizándose dentro y fuera del juego. Además el exponerse diariamente a la resolución de problemas de ejecución y respuesta de ciertos ejercicios fomenta el equilibrio emocional del perro.  Al saber qué esperamos de él aumenta su seguridad, también vacía el vaso instintivo que son las necesidades etológicas  y le aporta una vía para deshacerse de su energía residual. En la mayoría de ocasiones el no consumo de esta energía residual es la responsable de algunos comportamientos no deseados.

Seguridad

Otra de las circunstancias por la que el educar a un perro siempre nos reportará algo positivo será la segundad en el manejo. A través de la obediencia básica también estamos aumentando las probabilidades de que en un momento de necesidad debido a algún estímulo que desequilibre al animal podamos recuperar el control del mismo. Así impediremos algún percance en donde él salga dañado o ponga en peligro a un tercero.

El perro como animal gregario y social nos acompaña, nos observa y aprende de nosotros y de nuestro mundo. Tratemos de conocerlos y de darles algo más que caricias y amor.

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